Baladrar es la cala más conocida de Benissa y la que sale en las fotos. La llaman «la puerta al Mediterráneo» porque el terreno se abre en balcón sobre el agua, entre acantilados y pinos.
El suelo es de roca y cantos rodados, no de arena: van mejor unos escarpines. A cambio, el agua es transparente y hay un arrecife considerable que se adentra en el mar formando una especie de espigón natural. Es de las mejores calas de la zona para snorkel.
Se baja por unas escaleras desde el chiringuito, que queda arriba con vistas sobre toda la cala.
Si vas
El aparcamiento es pequeño para lo popular que es la cala. En julio y agosto conviene llegar temprano o buscar sitio en las zonas de más arriba.
